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FORMAS DE BURLAR EL NUEVO ARTÍCULO 135 DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

30 Ago

Bajo mi punto de vista ciudadano, se ha creado una excesiva alarma social con la aprobación de la minireforma constitucional de esta mañana. En el diario lainformación.com se incluye un ilustrativo artículo de @toribiobea en el cual deja bastante claro en cinco puntos que esta reforma no va a rendirnos a los pies de los caballos de Moody’s ni de Standars and Poor. Como todas las reformas legales, no deja de ser más que palabrería que a la hora de llevarse a la práctica puede interpretarse de la forma que uno desee.
Así que paso a interpretar el tan traído y llevado nuevo artículo 135, a riesgo de que algún letrado (o peor, algún especialista en Derecho Constitucional) me enmiende la plana en breve.
En primer lugar, el artículo obliga a las Administraciones Públicas a adecuar sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria. Este principio, recogido en el artículo 3 del Texto Refundido de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria (Real Decreto Legislativo 2/2007, de 28 de diciembre), define como estabilidad presupuestaria, a efectos del Estado y las Comunidades Autónomas, a “la situación de equilibrio o de superávit computada, a lo largo del ciclo económico, en términos de capacidad de financiación de acuerdo con la definición contenida en el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales”. Esto, en román paladino, viene a ser que, en un medio o largo plazo (ciclo económico), la suma de resultados de los presupuestos anuales ha de dar un resultado nulo o positivo. O sea, que si yo, gobernante, quiero incurrir en déficit público moderado (de un 3%-5%) para realizar inversiones estratégicas para el Estado o la Comunidad durante dos o tres años, ya lo enjugaré en los siguientes tres si considero que dichas inversiones facilitarán períodos favorables de crecimiento de los ingresos públicos o, en caso contrario, me acogeré a alguna de las trampa que más adelante comentaré.
En el segundo epígrafe de este artículo nos lo ponen más fáciles: se pone como margen para el déficit estructural el establecido en la UE para sus Estados miembros. Traducido, esto quiere decir que no se permite al Estado y a las CCAA un déficit plurianual superior al 3%. Bueno, tampoco se les permitió a Alemania y a Francia, y se pasaron esa norma por sus respectivos Arcos de Triunfo, por lo que es de esperar que el Gobierno al que le toque saltarse este artículo se pase este apartado por la Puerta de Alcalá llegado el momento, aunque como veremos, tiene mecanismos de sobra para hacerlo.
El segundo párrafo de este artículo contiene una obligación de equilibrio presupuestario para las entidades locales, pero sin embargo deja a la aprobación de una Ley Orgánica la fijación de un techo de déficit estructural para el Estado y las Comunidades Autónomas. Pero una Ley Orgánica se cambia a propuesta del Gobierno de turno (como propuesta de ley) o de las Cortes (como proposición de ley) y se aprueba por mayoría absoluta del Congreso. Por tanto, un Gobierno con mayoría absoluta puede fijar un techo nuevo cuando le nazca en gana, o techos distintos para Estado y CCAA, o un Gobierno en minoría puede buscar las alianzas necesarias para conseguir variar dicho techo de déficit, y así todas las variables imaginables, con lo cual la obligación constitucional ya nos la hemos pasado por la bola de los leones de la Carrera de San Jerónimo.
Y ahora viene uno de mis apartados preferidos: el apartado cuarto. En él se introduce en qué casos podrán superarse los límites de déficit estructural y deuda pública: catástrofes naturales, recesión económica y (redoble de tambores…) situaciones de emergencia extraordinaria. ¡Me encanta! ¡Emergencia extraordinaria, cuántas barrabasadas ha hecho el legislativo amparándose en tí! Desde utilizaciones espurias de los Presupuestos Generales del Estado hasta dictados de Decretos-Leyes sin venir a cuento a diestro y siniestro y sin encomendarse a nadie, para que luego llegara el Tribunal Constitucional a interpretar el espíritu de “emergencia”. ¿Quiere usted subier el límite de déficit estructural? ¡Emergencia! ¿Quiere usted emitir deuda a troche y moche? ¡Emergencia! No se rían y anden al tanto.
Para acabarlo de arreglar, aprobar una reforma constitucional que tendré efectos a 9 años vista, es como decir que en el 2100 todos calvos. Si no sabemos si en diciembre estaremos celebrando la Nochevieja o buscando algún sandwich para cenar, dígame usted si es algo normal aprobar una medida de estabilidad presupuestaria ¡para 2020!
Para acabar, les dejo con dos visiones del Blog Salmón sobre el asunto que les darán otras visiones sobre el mismo tema: “No hay que preocuparse: solo es una reforma constitucional” y “Se podrá saltar el límite de gasto subiendo impuestos”.